25 de septiembre de 2014

Cambios de cabeza

La rutina resulta de lo más inofensiva cuando en el fondo no lo es para nada, está bien tener cierta estabilidad pero demasiada, es malo, llega a ser un soporífero perfecto para la mente que lo lleva todo bajo control. Y es que hay un alto riesgo automatizando nuestro quehacer, ponemos en peligro el dinamismo de los pensamientos. Cuanto más acostumbrados estamos a algo, más mecanizadas son nuestras acciones, usando tal vez demasiado el cuerpo pero casi nada el cerebro (Hola, existe).
En los cambios es donde siempre tenemos más inseguridades y más miedos, pero no por ello dejan de ser las partes donde más aprendemos de nosotros mismos y de lo desconocido. Los retos son estímulos directos para la mente, son el ejercicio adecuado para mantener y desarrollar, con el tiempo, sus capacidades. Es cierto que al enfrentarse a situaciones nuevas, uno entra en relativo estado de tensión, y mejor será entrar en ello que dejar salir sin motivos nuestra energía mental.
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