9 de abril de 2012

Niebla que tanto se ve


Niebla, ni hablar de ti hace falta para verte, porque te vemos y nos ocultas otras cosas sin consideración alguna...
Ocultas quedan en un lugar inubicado visualmente, pero con un acopio de conocimientos tales como la experiencia o la razón puedes navegar por la densa niebla sin duda a perderte o volverte invisible entre lo oculto.
La niebla a veces más que algo ambiental, es algo psicológico, algo referido a la mente.
Te hallas empapado de angustia por no poder ver lo que se encuentra a tu alrededor, te ves entre nieblas que te ciegan.
Pero eso es, como dije antes, psicológico, que no conlleva que sea algo real. Hay que saber como hacer para que salga de nuevo el sol y la niebla huya de tu vera, para que puedas ver lo que te rodea de buena manera.
A ratos la niebla te engaña, haciéndote creer que lo que en realidad está cerca tuya está lejos al no poder contemplarlo sensorialmente con tus ojos...
Lo que nunca viene de más en momentos fríos y nubosos es un pedazo de esperanza y otro de fe ciega, para que te den calor y guía en tu camino entre los bosques de la vida. Puede que esa fe te haga tropezar con una piedra o chocar con un tronco de madera, pero también tienes la posibilidad de que eso no ocurra, ya es cuestión de la suerte que te acompañe en tu solitaria caminata arboleda a través.
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