28 de marzo de 2012

Oportunidades personales

Las oportunidades, esas cosas tan ocasionales y relativas. Todo lo contrario a la exactitud y precisión predeterminada. Para los que creen en el destino ciegamente, las oportunidades están ahí ya puestas y eso es lo que hay... Yo prefiero pensar que las oportunidades hay que generarlas, que si no hay alguien que las busque, no hay oportunidades. Si la oportunidad no está directa o indirectamente relacionada con la persona que puede obtener algo de ella, no existe tal oportunidad, no sería una oportunidad siquiera. Creer en el destino, oportunamente,  es ceder el poder de otorgar al tiempo un sentido y razón a algo externo a nosotros.
 Pero, para que una oportunidad surga y se haga presente, el que debe estar presente en el momento y en el lugar adecuados es la persona que la busca. Pero buscar no te lleva a la oportunidad, buscando se puede conseguir, pero no hace real la oportunidad, hasta que la encuentras... a veces de forma espontánea y otras mediante un proceso seguido.
Un efecto lleva  a otro, una acción a una posible reacción. La vida es una masa informe compuesta por oportunidades que están interrelacionadas.
Puede que gracias a una eventualidad, ocurra otra. O puede que gracias a que algo no ocurra otorgue la permitividad de que otra distinta suceda.

A lo que las oportunidades respecta es tan subjetivo y misteriosamente indescifrable, que es mejor dejar de pensar en ellas y pasar al acto, seguir adelante en pos de algo, un objetivo, que te haga avanzar y, sin querer queriendo, te lleve a esa oportunidad.

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