19 de agosto de 2014

Llanura de la muerte

No nos podríamos quejar de que la vida es como una carretera mal hecha, a tramos bien, unos no tanto y otros... Mejor olvídate. Si te pones a pensar el que la vida fuese una situación completamente aplanada, no podría escapar por ningún lado el pensamiento de "¿Y dónde dejo mis expectativas y la emoción del sentirme ascender y descender?". Hay que saber jugarla, saber arriesgar, saber ganar y saber perder.
Los bajones, también cuentan como parte del camino, no se puede uno desprender de ellos ni apartarlos (aunque sí evitar unos cuantos). Pero claro, toda bajada implica una subida tarde o temprano, es la gravedad inversa de la vida, y si dices que no te ocurre, no es que no te ocurra, es que no la sentiste llegar.
Puede que, al fin y al cabo, donde más seguros os sintáis sea en lo llano, pero allí es donde habita la muerte irónicamente, donde no hay cabida para la emoción o la expectativa, que son después de todo las cosas que le dan vitalidad a vuestra existencia.
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