30 de mayo de 2014

Compañerismo de antónimos

Se discute y se habla siempre de un conflicto entre ambas partes (de lo que sea, lo bueno y lo malo, lo suave y lo fuerte, lo oscuro y lo claro, la mentira y la verdad), pero más profundo que simplemente eso es pensar que pasaría si en algún momento una de dichas partes desaparece, por contrapeso la otra también caería o, mejor dicho, perdería su esencia, la idea que tenemos sobre ella. Si no existiera el bien, ¿cómo se podría definir al mal? No tendría ni pies ni cabeza.
A lo que más se me asemeja esta reflexión es a un imán, por muchas veces que lo partas o lo dividas, siempre habrá un polo positivo y otro negativo. Pienso que sería algo así, algo indivisible, que lo uno va ligado a lo otro.
Otro aspecto que analizo para dar más sentido a la explicación es el dinamismo y el perfeccionamiento que aporta este "mundo de contrarios", ya sea por competición o por convivencia heterogénea, una sección mueve a la otra, van de forma paralela, evolucionando por el mero hecho de estar en contacto con su antónimo. Y si se diera el aburrido caso de que todos y todo en el mundo fuera igual, no existirían esas chispas que nos permiten mejorar y todo se quedaría estático, poco a poco se desplomaría con el tiempo.
Creo que no le damos la suficiente importancia a la existencia de impares y que, sin ellos, tal vez la vida perdería gran parte de su gracia.
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