8 de marzo de 2013

El teatro de todos los días

Todos estamos ya cómodos en nuestros asientos. Viendo la obra de teatro, pendientes a lo que ocurre, pero en el fondo, no nos damos cuenta de lo que sucede telones atrás, de lo que se cuece de verdad.
Como protagonistas, tenemos a los políticos, a los bancos, a todo aquel "pez gordo" con el único poder del dinero y la solitaria ambición de enriquecerse más y más a costa de los espectadores de dicha obra teatral.
Vistas las cosas así, la mayoría optan por seguir cómodamente sentados en sus butacas, pasivos, sin entrar en acción, porque es lo que directamente es más fácil, como si no les importara lo que les pudiera ocurrir. Otros, muy pocos, se levantan de su localidad y tratan de reclamar su entrada al teatro.
No nos podemos conformar, encima de que nos sometemos, nos sangran acudiendo a su espectáculo, al espectáculo de una panda de desalmados sin-vergüenzas, estamos a su placer, y no al nuestro, al de todos, que es lo que realmente nos debería mover.
Yo no pienso quedarme quieto, pero poco voy a hacer si no todos nos movemos al mismo tiempo, entonces es cuando de verdad podremos ver lo que hay detrás del escenario. ¿Me acompañas?
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