12 de marzo de 2012

No dudes de tus dudas

¿Si dudas de que dudas, entonces que te queda? Al menos te acompaña la claridad de tus oscuras dudas.
Dudar, una palabra corta, pero que te da mucho que pensar...
La certeza de la duda es tan obvia como la duda de lo real. Puedes dudar de algo, algo de lo que no estás seguro, pero estás seguro de que dudas de eso en tanto que no sabes su seguridad.
Hablar sobre la duda es muy abstracto y complejo, no lo dudes.

Algunas certezas de la vida son indudables, aunque por mucho que se duden finalmente llegarán a ser así. Es indudable su potencia, pero no su efecto.

Pensarás que tal vez, tal vez, la ignorancia sea la solución a los problemas que traen el conocimiento, sus pertinentes cuestiones y dudas, pero no es así... La ignorancia no es más que un velo que nos tapa y nos oculta la verdad y si no sabemos la verdad, ¿qué...?
A través de la duda se alcanza la certeza total, aunque parezca contradictorio, utilizar algo para probar su contrario.

Visto así, las dudas pueden tener un doble efecto, que te hagan volver a pararte a pensar las cosas de forma más sólida y concluyas algo cierto o que te paren en seco, te dejen quieto y por esa inmovilidad pierdas tu oportunidad de concluir la certeza que buscabas. Llámalo X.

Todo lo de antes solo es el aplicar la duda a un individuo, ni hablemos si la duda se genera en un conjunto de individuos... Y puede que el conjunto de personas que dudan, hagan que se creen más y más dudas de forma indudable, como un virus que se multiplica.

¡Ah, y se me olvidaba de mezclar la duda y los sentimientos! Dudo de que sea una mezcla beneficiosa, a no ser de que se sepa que es lo que es y lo que los sentimientos intentan decir y de que forma manipulan la realidad.

Para terminar, quiero decir que no dudo de que la certeza de esto que escribí sea dudable.
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