18 de marzo de 2012

Aparentes personas

Y si algo me parece curioso de la sociabilidad humana, es el proceso de conocer gente nueva. Cuando se entra en contacto por primera vez, las primeras impresiones imposibles de evitar, los pensamientos que te llevan a pensar el descubrimiento de ese nuevo individuo... Y si todo va bien, es cuando empieza a crearse una conexión, una cuerda que comienza a ser atada entre alma y alma de la una y la otra persona, dándose al fin, un lazo entre una y otra vida.
Una cosa puntual que me fascina, es el paso del desconocimiento, de la vergüenza pre-confidencial a la confianza y la naturalidad, en esa segunda instancia, es cuando nos comportamos como realmente somos.
Mientras tanto, antes de ello, cuando empiezas a conocer a una persona, a visualizar atisbos de como es, la deducción-intuición te lleva a pensar en como es el conjunto de esa persona y ello, siempre o casi siempre ( ese "casi" para los más optimistas ) te lleva a engaños, decepciones o sorpresas. Igual que está el caso negativo, cuando pensabas que una persona iba a ser como esperabas que fuera, también está el caso contrario, cuando pensabas que una persona iba a ser peor y te encuentas con que no...

Mi "yo culinario" me lleva a alegorizar este proceso de conocimiento como si la persona que vas a conocer fuera una cebolla, que está estructurada en capas. Y empiezas a quitar capas, una, otra, otra más... A veces, llega el momento en el que te topas con una capa "que huele mal", te echas para atrás y dejas a dicha cebolla. También podría darse el caso de que, al estar ya muy profundamente en común con una cebolla, veas una capa de ella que te haga llorar así sin más.
Eso sí, ten cuidado si te entran ganas de comerte una nueva cebolla, puede que se te repita mucho.
Publicar un comentario