9 de octubre de 2016

Cinetosis emocional

Seguro que eres o conoces a alguien que, al ir en un asiento (de tren o de autobús) situado en sentido contrario al movimiento, se marea o comienza a no encontrarse muy bien.
En estos casos es bien evidente y simple: si se quiere evitar esa sensación la única opción es cambiarse de sitio, a uno con vistas hacia el sentido correcto, es decir, el del avance.

Después de esta estupidez que acabo de escribir, pregunto, ¿por qué no se nos podría hacer igual de fácil el dejar de mirar hacia cosas del pasado justamente cuando tenemos dos cosas: la certeza de que no nos hará ningún bien y la libertad personal (e incluso necesidad) de situarnos en un escenario con mejor panorama?
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