4 de febrero de 2016

Incomunicación armonizada

Toca admitir que de aquí no avanzamos si no cedemos. Que no es cuestión de ganar o de perder, hay que salir cuanto antes de esa dicotomía, de ese empuje contrapuesto de egos individualizados.
Se habla sobre que algunas personas no paran de pensar en sentarse en ciertos sillones pero lo que no se menciona es que otros cuantos actúan de una determinada forma para mantener, metafóricamente, su cabeza sobre sus hombros y atrincherarse en unas siglas porque “Es que si no, sería no tener en cuenta a las personas que me votaron”, esos mismos que hablan de defender la unidad, dividen en votos al conjunto. Hay que mirar por todos los sectores de personas, no solo por los que a ti te interesen, que la frase “España somos todos” no valga para ciertos temas sí y para otros no, que no se limite simplemente al ámbito de la propaganda.
Me parece que no nos enteramos de que dar pié a algo nuevo (en común) no significa necesariamente dar la espalda a “los tuyos”, que aquí se echa antes mano de la doctrina política que del razonamiento ciudadano.
Visto desde la globalidad grupal, nos estamos negando por enésima vez (algo que no es nuevo) los unos a los otros proyectos de futuro que, seguro no son tan incompatibles como el agua y el aceite. Aunque, visto desde la individualidad grupal pensemos obsesivamente que estamos impulsando hacia adelante la única propuesta factible cuando ni siquiera nos paramos a valorar que en sentido contrario también hay gente que intenta proponer las suyas.

¿El resultado de esto...? Bueno, ya se sabe, líneas opuestas que no se llegan a cruzar si no que se cortan formando un grave bloqueo en forma de X.



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