30 de noviembre de 2015

El inmenso jardín/cementerio de atrás

Se encargan por nosotros de cortar nuestro césped y que, ningún tallo sobresalga por encima quedando todo uniforme.Todos acostumbramos a ver el césped cortadito y no nos extraña, al revés, nos da una sensación de orden. ¿Pero debería ser así...? Es más, ¿es ese el orden que queremos?

Todos igual, como si de una fábrica en serie o como si de un muro de ladrillos idénticos se tratase, es que no podemos quedarnos quietos ante esta simplicidad que es la educación que existe en la actualidad, las mismas formas y los mismos fallos se cometen curso tras curso, a medida que avanzamos, nos pasan la cortacésped por la cabeza y, en vez de ser un ejército de militares rapados, tenemos a un rebaño de borregos sin sesera ante nuestros ojos.

Saben bien los que intentan tenernos encerrados que si se dejara crecer de forma natural a ese mismo césped del que hablaba antes, lo que saldría de ello seguramente fuera una jungla que a unos pocos no interesa pero, estoy seguro al menos de que este mundo en el vivimos no andaría tan estrecho de miras, que eso que nos van arrebatando no es otra cosa que el desarrollo de nuestra imaginación para, luego encasillarnos, limitarnos y tenernos situados en una especie de cuadrícula preparada a medida: tumba y defunción de mentes creativas.


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