31 de agosto de 2012

Agua relativa

Lo que está claro es que no todo está claro para todos, que para todos no todo es lo mismo. Y esto se ejemplifica con un vaso de agua, nunca mejor dicho, quedaría explicado tan claro como el agua.

Primero está el optimista, el que lo ve todo mejor de lo que es, el que ve el vaso medio lleno.
Luego, el pesimista, que lo ve todo peor de lo que es, el que ve el vaso medio vacío.
Después de estos dos, llega el entendido, el realista, que es una mezcla entre lo óptimo y lo pésimo, el que ve el vaso de agua a la mitad.
Pongamos que, los tres se ponen a discutir delante de ese vaso, y no llegan a ningún acuerdo. Mientras que el trío pelea, llega un cuarto en discordia, uno que se bebe el vaso... ¿Y, quién es? Pues ese, ese es el que, en vez de razonar la vida, la vive. El que aprovecha la vacilación de los demás para adelantarse y hacerse con lo que quiere. Es, el oportunista, el que ve el vaso y simplemente se lo bebe.

¿Y tú...? ¿Eres como el oportunista?
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