22 de octubre de 2014

Durante la búsqueda y después

No todos los sueños que deseamos tener ocurren de la primera vez que nos vamos a dormir, puede que tengamos que pasar por mil pesadillas hasta llegar a dar con ellos. Te las ves y te las deseas para poder rozarlo con las yemas de tus dedos, pero lo que te oculta la vida es que a veces por el camino más improvisado encuentras tu mayor plan. A nadie le gusta llegar a un sitio deprimente y a todos nos gustaría estar en uno agradable, eso está claro, lo que no tanto es que a lo mejor se necesita pasar por un primer lugar que nunca pensamos para alcanzar un segundo que siempre teníamos en mente. Ir moviéndote aunque sin perder la pista a tu destino, porque puede que el encontrarte con otras cosas nuevas o más llamativas te nublen la capacidad de reacción y de saber cuando tienes delante justo lo que quieres. Puede que, incluso dándote cuenta de ello, con el tiempo, y en consecuencia, con la mente y los pies gradualmente descansados y desentrenados pierdas el espíritu de querer lo que quisiste, echando por la borda todo el esfuerzo pasado. Lo más difícil, es llegar a la meta como ganador, y creerte, mantenerte y merecerte seguir siendo el campeón pese a que acabase hace tiempo atrás esa travesía que, acabarla no significó más que el inicio de la parte más dura: hacerlo atemporal.
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