15 de junio de 2012

(Des)cansado

Sintiendo la brisa marina tan veraniega, viendo la gente ir y venir hacia la playa, a mí se me antoja pensar en el tiempo y no me refiero al climatológico, al tiempo, esa infinitud de granos de arena que caen sobre la base del reloj, que caen sobre nuestras espaldas, que es responsabilidad nuestra como almacenarlo, como aprovecharlo, como perderlo o gastarlo...
Pienso, y pienso en lo que se aleja, en lo que se acerca, en lo que nunca podrá venir y en lo que seguro vendrá a mí.
El ajetreo, el cansancio, la rutina aburrida, pasar horas con esa asignatura tan odiada... ¡Basta! Al menos por un tiempo. Si mi rutina y yo fuéramos una pareja, el verano sería como un "Necesitamos darnos un tiempo el uno al otro" Tú más que yo a ti querida. Te echaré de todo menos de menos.
Aunque para qué engañarnos, cuando lleve varios días sin hacer nada más que leer libros, dar paseos, escribir (ya sea en Twitter, en una hoja de papel o en el aire) y mientras todo ello pensando en una persona, te echaré en falta... Sí rutina, te hablo a ti, eres tan poderosa que me atraes aunque yo te evada y no quiera volver a ti, porque me cansas, me revientas, me matas y me desganas.

Pero, a parte, tratando lo que se adviene, además del calor tan alegre y bochornoso a veces, lo que es el verano en sí vamos, nunca soy capaz de precisarlo. Todos los años igual, siempre... Pienso en mis veranos y nunca pasaron como quise, espero que éste que todavía está por venir y es más cercano a cada segundo que pasa, espero que sea la excepción a los demás.

Y, al menos si yo no paso un buen verano, espero y deseo que sí lo pase la personita que, con una sonrisa preciosa en su boca, está leyendo esto.
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