18 de abril de 2012

Situación que cambiaría

A veces te hartas de todo o de algo en particular, pero te cansas. Te cansas de lo que te rodea y merodea, no puedes más...
Llega un momento en el que te quedas pensando si pudiera ocurrir un milagro oportuno o que llegue una fecha esperada para que tu presente cambie, radical o parcialmente.
Pero tal vez sea el milagro oportuno o la fecha las que te esperen a ti perdidas en el mar salado que conforma la realidad. Sólo es cuestión de aguantar la respiración y buscar o esperar entre la marea de los océanos de la pesadumbre y desesperación. Si tardas demasiado o gastas mucha energía, puedes acabar ahogándote, sólo es cuestión de aguantar.

Sientes que no perteneces al lugar que ocupas, que los recuerdos aún te rozan los talones, te sientes preso del tiempo y encarcelado en un espacio de barrotes invisibles del que no puedes escapar aún, pero del que alguna vez llegarás a salir. Ese momento es el que se persigue, en el que te sientas libremente liberado de la angustia del lugar al que sentías no pertenecer... buscar otro espacio en el que empezar de cero o desde menos uno si cuentas también las pocas fuerzas que tienes después de haber estado apresado. Cuando quieres estar en otro lado, que tu corazón no obligue a tu alma a quedarse quieta, muévete y agarra bien el corazón, pero nunca pierdas la razón con tus movimientos.
¡Que mejor que moverse para encontrar y ser encontrado, que te encuentren la tranquilidad, la comodidad, la felicidad, y tú las encuentres a ellas!

Hay ocasiones en las que esperamos el tren de nuestra vida, esperamos sentados en el banco de una estación llamada tiempo, y pasa, pasa el tiempo, pero ves que no llega tu tren, que la gente viene y va, pero tú te quedas ahí en el banco... ¿Y alguna vez se te ocurrió pensar que te equivocaste de estación y el tren que esperas te está esperando en otra?
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